|
|
people & stories / gente y cuentos | |
|
|
En
el grupo que Angélica Mariani ha dirigido durante diez años, hay
participantes de Guatemala, Cuba, Colombia, Perú, Méjico y los Estados
Unidos. Hay una artista rica que vive en una mansión y un
estudiante que no tiene medios para comprar libros. Lo que los une
es el amor por la literatura en español – la lengua materna de algunos
participantes, y la "Hay una empleada doméstica que se sienta al lado de un ejecutivo;" dice Mariani. "Una niñera, al lado de un filantropista." Esas diferencias animan las discusiones, según ella. También han llevado a algunas connecciones increíbles que han resultado muy firmes. Cuando una estudiante brillante de la Escuela Superior de Princeton le confió al grupo que no tenía medios para ir a la universidad, otro miembro del grupo secretamente le dijo a Mariani que él podía ayudar a la estudiante, siempre y cuando su obsequio permaneciera en el anonimanto. Una vez, según Mariani, dos mujeres – una cubana, la otra norteamericana – comenzaron a discrepar después de leer un cuento situado en Cuba. La americana dijo algo positivo sobre el país, y la cubana respondió en forma cortante: "No, estás equivocada, no es así". Pero a la semana siguiente, las dos se sentaron de nuevo una al lado de la otra. Y cuando la mujer cubana sufrió un accidente de automóvil, el esposo de la otra mujer la ayudó a poner una exitosa demanda. "Ahora son las mejores amigas," dice Mariani. Mariani, que vino a los Estados Unidos desde el Perú hace treinta años, dice que el reclutamiento de Gente y Cuentos fue difícil al principio. El grupo de la biblioteca de Princeton creció poco a poco, de nueve, a veinticinco participantes con los que cuenta hoy. Ahora el reto mayor es encontrar nuevos cuentos. "La mayor parte de nuestros escritores latinoamericanos escriben cuentos trágicos. Yo trato de encontrar cuentos alegres para que el grupo pueda disfrutar del lenguaje universal de la risa." Ella también busca cuentos con fragmentos poéticos que los lectores puedan explorar, como por ejemplo, el uso llamativo de los adjetivos en el cuento de José L. Martí "El De Soto de Rita Hayworth." En una década conduciendo grupos de Gente y Cuentos, Mariani ha aprendido a compartir trozos de su propia historia mientras escucha a los demás. "Trato de convertirme yo misma en participante. Aprendo mucho de ellos. Con cada cuento nos conocemos los unos de los otros". |